La agilidad se enferma de certifiquitis
Pus sí, otra vez arroz. Qué quiere usted, a mi la certificación así solita ya me produce indigestión, que me intenten convencer de la necesidad de certificar las metodologías ágiles de desarrollo de plano me provoca úlceras gástricas.
En LinkedIn, en el grupo de eXtreme Programming han comenzado un debate que, pensándolo un poco, parecía inevitable: “Dave Nicolette: Uncertain about certs“. Aunque parezcan inconciliables, hay personas que creen que crear un certificado para desarrolladores “extreme” es una excelente idea, o peor aún, que es una necesidad.
Quizá sea buena idea recordar que el desarrollo ágil valora:
Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas
Software funcional sobre documentación exhaustiva
Colaboración con el cliente sobre negociación de contrato
Respuesta al cambio sobre seguir un plan
Los firmantes del manifiesto creemos que mientras exista valor en los primeros a la derecha, podremos valorar los de la izquierda.
La pregunta obligada sería: ¿Es ágil un certificado como “desarrollador ágil”? (más…)
Las antienseñanzas de Christopher Alexander
Desde niños nos enseñan a ser creativos, a ser originales. Nos educan a no copiar a los demás y a tratar de reinventar el hilo negro todo el tiempo, aunque sólo sea ponerle motitas de decoración para distinguirnos de los demás. Con el tiempo, esas enseñanzas serán aprovechadas por la mercadotecnia que seguirá machacándonos lo mismo: “se original, distínguete de los demás, cómprate un…”
Pero resulta que algunos crecemos y terminamos en medio del desarrollo de software o en la arquitectura o en la ciencia o, para acabar pronto, en la vida real. Una vida en la que ser creativo es importante, pero ser práctico lo es mucho más. De nada nos sirve reinventar mil veces la rueda, a veces sólo necesitamos usarla y lo más razonable será tomar la rueda que alguien más, o muchos alguienes más ya inventaron y perfeccionaron; a veces es casi una rueda lo que necesitamos, entonces nos ahorraremos mucho trabajo comenzando con una rueda y modificándola, que haciendo todo desde el principio y sin ayuda. Y en algunas otras ocasiones, con mucha suerte, lograremos mejorar un poco el diseño de la rueda y podremos publicar nuestra humilde aportación a la humanidad. En cualquiera de estos casos, más nos vale saber qué es lo que ya se inventó, así nos ahorramos mucho trabajo, horas de sueño y bastante dinero. (más…)
Excel para sortear a los desarrolladores
Una de las experiencias más agradables en el trabajo de desarrollo de software es cuando nos enfrentamos a usuarios inteligentes que saben lo que quieren. Que lo tienen tan claro que incluso han creado una complicada aplicación en Excel. No hay como trabajar con un demo funcional.
Para la mayoría de los programadores, Excel es sólo una calculadora grandota, además de una desgracia para el gremio, por haber permitido que los usuarios lo utilicen como base de datos, procesador de texto, formador de pre prensa, plataforma multimedia y vaya usted a saber cuántas cosas más.
¿Qué es eso que ha permitido a los usuarios comunes y corrientes crear aplicaciones tan sofisticadas con una hoja de cálculo? No se suponía que ellos son unos verdaderos analfabetas computacionales, sin la más pichicata idea de lo que es un lenguaje de programación… Pues no, resulta que nuestros agnósticos usuarios son los programadores del lenguaje más utilizado en mundo: el ubicuo lenguaje de las fórmulas de Excel. (más…)
La influenza, las influencias y la estupidez
Ya está demasiado de moda esto de la influenza y en México ya no se puede hablar de otra cosa, así es que le hablaré de lo mismo. Ni modo, se amuela.
Resulta que en este país, donde los puestos de los funcionarios de salud se deciden en una comida entre cuates con el presidente o el gobernante en turno de prebendas, las cosas ya se pusieron color de hormiga, precisamente, porque nuestros inteligentes y preparados funcionarios no tienen la más remota idea de lo que se debe hacer. (más…)



