La herejía de Kent Beck
Hace unos días sucedió algo que escandalizó al pequeño mundo del desarrollo de software con metodología XP.
Si usted conoce de metodologías ágiles, el nombre de Kent Beck seguro le dice mucho. Kent fue el creador de lo que conocemos ahora como Extreme Programming o XP, una metodología de desarrollo de software inscrita en el contexto ágil y una de las más agresivas en cuanto a velocidad se refiere. La metodología XP, como cualquier conjunto de lineamentos de cómo se hacen las cosas, tiene muchas recetas que “deben” seguirse a pies juntillas, por ejemplo: programar en parejas, refactoring continuo, y desarrollo dirigido por pruebas (Test Driven Development TDD). (más…)
La influenza, las influencias y la estupidez
Ya está demasiado de moda esto de la influenza y en México ya no se puede hablar de otra cosa, así es que le hablaré de lo mismo. Ni modo, se amuela.
Resulta que en este país, donde los puestos de los funcionarios de salud se deciden en una comida entre cuates con el presidente o el gobernante en turno de prebendas, las cosas ya se pusieron color de hormiga, precisamente, porque nuestros inteligentes y preparados funcionarios no tienen la más remota idea de lo que se debe hacer. (más…)
Espejismos ateos
Últimamente se ha puesto de moda ser ateo, y se ha redefinido precisamente eso de ser ateo. Cuando yo era niño, un ateo era alguien que no creía en nada, si es que eso puede existir.
En la Ciudad de México los ateos éramos minoría, y éramos otra cosa muy distinta de lo que hoy se podría creer. Recuerdo haber tenido discusiones bastante injustas con algún profesor de los primeros años de primaria que me insistía en que no era posible una concepción del mundo sin Dios. El pobre hombre no tenía la menor idea de cómo era posible que un chamaco pudiese vivir una vida casi normal sin creer en Dios; peor aún, sin estar bautizado.
Crecí así, sin Dios y sin rosarios, sin iglesias y sin ostias, pero sobre todo, sin religión, es decir, sin proselitismo de ningún tipo. Mis padres creían, ingenuos, que a un niño había que dejarlo escoger su religión, y por ello, simplemente no nos educaron en ninguna. Resultado, un par de adultos incapaces de creer en Dios o en cualquier otra cosa, pero sobre todo, incapaces de odiar la religión.
Yo no me liberé de la religión, nunca me tuvo ni de huésped ni de prisionero, no tuve que escaparme de Dios ni hacer toda una maroma freudiana para odiarlo y poderme emancipar. Nací sin religión, eso fue todo. Me imagino que esta extraña educación me ha evitado odiar a los curas y a las señoras que van a misa los domingos. Judíos, cristianos, musulmanes, lo que sea, me dan un poco lo mismo en cuanto a prejuicios se refiere, no le tomo manía a la gente por su credo anunciado, sólo tengo mis reservas con los fanáticos, vengan de donde vengan, profesen lo que profesen, sobre todo si son fanáticos ateos o “ateos evangélicos” como los llama John Gray. (más…)
El meneofranquismo y otras falanges
Ya sé, ya sé, que si no me gusta mejor ni darle importancia, para qué perder el tiempo escribiendo del asunto, etc. etc. Pero bueno, uno que es rete mula.
¿Conoce usted Menéame? Es un sitio más o menos igual que Digg, StumbleUpon y otros de esos agregadores de noticias. La idea es simple, si usted he leído una noticia en una página de internet que cree que todo el mundo debería leer, envía la liga con algún comentario y listo, un montón de usuarios se darán su vuelta por allí. Y aquí empiezan los problemas: son un montón de usuarios, y como si la estadística sí funcionara, son un muestreo de nuestra sociedad, si a la mayoría de la gente del mundo real le gusta la cátsup, a la mayoría de los usuarios de estos sitios les gustará la cátsup también.

Cuando yo conocí Menéame y Digg y otros del tipo, las páginas invitaban a la gente a publicar incluso las noticias o notas escritas en los blogs personales de los usuarios, una especie de autopromoción en un mural de anuncios para internautas. Al paso de pocos meses, los administradores de estos sitios decidieron cambiar su política y restringir un poco la naturaleza de envíos. Me imagino que muchos usuarios comenzaron a enviar únicamente las notas o noticias publicadas en sus propios blogs (lo cual tampoco me parece tan malo, pero buen, cada quien hace de su cola un papalote). La política de envío de notas dice más o menos lo siguiente “No envíes sólo noticias de tu página personal, trata de ser más incluyente”. Hasta aquí, todo suena bastante razonable.
La ciencia al servicio de la irracionalidad
Resulta que, desde que el determinismo biológico hizo su aparición, el poder y la represión se han visto beneficiados por los “avances” de la ciencia. Poco a poco, la razón ha ganado algunas pequeñas batallas. En nuestros días a nadie se le ocurre que la forma de la cabeza determine si uno es o no un acecino en una corte. Pero la antropometría no era algo de risa hace algunos pocos años.
Cuando las medidas inmediatas perdieron su efectividad se lanzaron sobre otras “evidencias” como los genes, la concentración de ciertas sustancias en el cuerpo, la variación del pulso y la respiración, todo para demostrar que la ciencia podía determinar verdades no sólo del mundo natural, sino también del mundo social. (más…)



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