El meneofranquismo y otras falanges
Ya sé, ya sé, que si no me gusta mejor ni darle importancia, para qué perder el tiempo escribiendo del asunto, etc. etc. Pero bueno, uno que es rete mula.
¿Conoce usted Menéame? Es un sitio más o menos igual que Digg, StumbleUpon y otros de esos agregadores de noticias. La idea es simple, si usted he leído una noticia en una página de internet que cree que todo el mundo debería leer, envía la liga con algún comentario y listo, un montón de usuarios se darán su vuelta por allí. Y aquí empiezan los problemas: son un montón de usuarios, y como si la estadística sí funcionara, son un muestreo de nuestra sociedad, si a la mayoría de la gente del mundo real le gusta la cátsup, a la mayoría de los usuarios de estos sitios les gustará la cátsup también.

Cuando yo conocí Menéame y Digg y otros del tipo, las páginas invitaban a la gente a publicar incluso las noticias o notas escritas en los blogs personales de los usuarios, una especie de autopromoción en un mural de anuncios para internautas. Al paso de pocos meses, los administradores de estos sitios decidieron cambiar su política y restringir un poco la naturaleza de envíos. Me imagino que muchos usuarios comenzaron a enviar únicamente las notas o noticias publicadas en sus propios blogs (lo cual tampoco me parece tan malo, pero buen, cada quien hace de su cola un papalote). La política de envío de notas dice más o menos lo siguiente “No envíes sólo noticias de tu página personal, trata de ser más incluyente”. Hasta aquí, todo suena bastante razonable.
¿Nos mudamos a la Web?
Hace muchos, muchos años, en la prehistoria informática digamos, existían unas máquinas llamadas terminales tontas, se trataba de máquinas que funcionaban a modo de interface entre los usuarios y la “verdadera” computadora. La idea era tener terminales de bajo costo en los puntos de trabajo de los usuarios: cajeros, vendedores, agentes, y un solo equipo con el repositorio central de datos y de procesamiento. Todo esto habría ido tenido algún futuro si no hubiesen surgido los equipos “caseros”.
Cuando Bill Gates salió con su empresita al grito de “una PC por cada casa” nadie se imaginó realmente de qué iba la cosa. Ahora Microsoft es el monstruo de las computadoras personales y en cada casa hay mucho más que una PC. En muchos hogares hay una computadora por cabeza, y en algunos casos hay muchas más. Todas esas computadoras hogareñas no podían estar conectadas a ningún servidor central, así que se sacrificó el poder de procesamiento y de almacenamiento y se construyeron máquinas más modestas pero autónomas. Tontas digamos, pero no terminales.
En pocos años, esas computadoras todo en uno crecieron y crecieron en procesamiento y se redujeron y redujeron en tamaño. Una PDA moderna tiene una aceleradora de gráficos, salida VGA, unos 8 GB de almacenamiento, cámara video-fotográfica, teléfono y un procesador de poco menos de 1GHz. Todo eso y más en el bolsillo interno de la chaqueta.
Sin embargo, al mismo tiempo que las modestas computadoras caseras se convertían en unos monstruos para videojuegos híper-realistas, apareció Internet y de las incipientes conexiones telefónicas nos cambiamos pronto a la llamada banda ancha. Las cosas comenzaron a tomar un rumbo medio torcido en ese momento, y es que para muchos, una laptop sin conexión a Internet es sólo un remedio temporal a nuestras necesidades informáticas. La dependencia a Internet es para muchos de nosotros mucho más que por el correo electrónico, la mayor parte de nuestro trabajo lo realizamos a través de nuestras computadoras pero lo hacemos en Internet. (más…)





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