El falso ataque de Steve Jobs y el verdadero ataque al “periodismo ciudadano”

En las últimas horas la blogosfera se ha llenado de notas acerca del falso ataque al corazón de Steve Jobs (Apple Denies Steve Jobs Heart Attack Report: “It Is Not True” @ AlleyInsider). Si usted no tiene ni idea de quién es este personaje, no se apure. Se trata de uno de los individuos más famosos del mundo de la tecnología, considerado el padre de Macintosh y del iPod, y uno de los mejores mercadólogos de todos los tiempos. Pero quién es no es lo que importa, digamos que se trata sólo de un buen blanco para rumores en Internet.

El caso es que un tipo, vaya usted a saber con qué intención, publicó una nota en Internet donde informaba que Steve Jobs se encontraba en la sala de emergencias de no sé qué hospital debido a un infarto.

La página donde fue publicada la nota es un proyecto de la CNN para experimentar con el lucrativo mercado de la administración del conocimiento llamada iReport (mejor lugar no habría encontrado el bromista para crear el rumor del creador de la iBook, la iPod y todas las iCosas de Mac). Se trata de una especie de blog comunitario donde cualquiera, incluso usted y yo, podemos publicar una noticia.

El esquema de negocios de iReport contrasta con otros sistemas de “periodismo ciudadano” que invitan a la gente a publicar en sus propios blogs o páginas y publicar en el sistema central sólo una nota y una liga al artículo original. Cualquiera sea el caso, todos estos sistemas buscan obtener contenido gratuito y contextual a partir de sus usuarios, contenido que utilizan para mejorar su visibilidad en buscadores y es ofrecido como un valor a sus visitantes, y en muchos casos es analizado con técnicas de minería de datos para buscar tendencias de mercado y otras cosas por el estilo.

Con el rumor del infarto a Steve Jobs se evidenciaron algunas cosas acerca de nuestro consumo de la información, en primer lugar, como ya había dicho Peter Morville, la gente le da mayor credibilidad a lo primero que ve, y muchas veces no se toma la molestia de verificar las fuentes de la información, por lo que muchos blogueros y reporteros hicieron eco de la historia del infarto y más gente lo creyó. A consecuencia de esta candidez de los consumidores de información, las acciones de Macintosh registraron una caída temporal.

El segundo aspecto que desvela este fenómeno es que los reporteros de oficio se toman de cualquier palo para atacar a los nuevos medios de información, sobre todo a esa afrenta profesional del “periodismo ciudadano”, y es que ahora hay blogs personales con más credibilidad que los sitios oficiales de periódicos y revistas. Y es que al poco de haber surgido el rumor, los profesionales del periodismo se lanzaron a escribir toda una serie de artículos que trataban de demostrar que el “periodismo ciudadano” y “la información libre” son esquemas que no funcionan, en los que no se puede tener confianza, etc. Toda una ola de ardidos periodistas de oficio se tomaron al iReport de pretexto para irse sobre ese amateurismo que les anda comiendo el mandado.

El tercer punto es el que los periodistas exhiben como la fragante evidencia contra estos sitios: que es muy fácil crear un rumor en Internet, lo cual no es el descubrimiento del hilo negro, sino una obviedad para muchos. Por poner un ejemplo, menos escandaloso, quizá usted recuerde aquella carta cadena que informaba sobre un extraño insecto cuya picadura causaba unas terribles y monumentales ronchas. El bromista puso la foto de una inofensiva cigarra que los citadinos sólo conocen de nombre, y los escudos de la UNAM con lo que consiguió el efecto esperado, la gente le creyó y la UNAM tuvo que salir al quite desmintiendo el supuesto comunicado.

Que sea fácil crear rumores, en Internet o en la realidad: El chupacabras, los ovnis, los pajaritos muertos por la contaminación, etc. Es algo que a nadie le sorprende, y que no debiera ser de ningún modo la justificación para desprestigiar los sistemas de redes sociales de noticias. Finalmente, la historia y el periodismo han sido siempre un juego de espejismos, donde los cuentos los escriben los que ganan las guerras o los que pagan la nómina del periódico.

Mi opinión personal es a favor del iReport y de sus bromistas, con todo y el riesgo de un par de gambitos informativos de cuando en cuando.

Nota de la teoría de la conspiración: ¿Y si el tal bromista fuese un periodista enojado que quería mostrar las debilidades del sistema y demostrar de una buena vez que no hay como los medios oficiales?

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