La ciencia al servicio de la irracionalidad

Resulta que, desde que el determinismo biológico hizo su aparición, el poder y la represión se han visto beneficiados por los “avances” de la ciencia. Poco a poco, la razón ha ganado algunas pequeñas batallas. En nuestros días a nadie se le ocurre que la forma de la cabeza determine si uno es o no un acecino en una corte. Pero la antropometría no era algo de risa hace algunos pocos años.

Cuando las medidas inmediatas perdieron su efectividad se lanzaron sobre otras “evidencias” como los genes, la concentración de ciertas sustancias en el cuerpo, la variación del pulso y la respiración, todo para demostrar que la ciencia podía determinar verdades no sólo del mundo natural, sino también del mundo social.

El famosísimo proyecto del genoma humano ha estado varias veces contaminado con las pretensiones de encontrar los genes de la violencia, de la homosexualidad, del racismo y de todas esas cosas que moralmente consideran desviaciones o anormalidades. Los años junto con algunos investigadores responsables han ayudado a destruir los mitos sobre el determinismo genético.

Como quizá usted lo sepa, existen un montón de artilugios médicos para andar midiendo cuanta cosa en nuestros cuerpos, algunos de estos aparatos han sido convertidos en instrumentos de intimidación en los sistemas de justicia del mundo, el ejemplo más famoso es el del detector de mentiras. El uso del detector de mentiras en un juicio no es aceptado en muchos países, pero se utiliza para intimidar a los acusados durante los interrogatorios. Que lo usen como presión sicológica no deja de ser un problema, pero como quiera que sea, no han matado a nadie por lo que dice o deja de decir la maquinita.

El problema es cuando un estudio de oscilación electro-cerebral es utilizado como “evidencia” científica de que una persona cometió un delito y sea juzgada culpable en base al “objetivo” testimonio de los científicos y de su cacharro. Eso fue lo que pasó en la India con una mujer a la que condenaron como culpable en base a un fanatismo científico que nada tiene que envidiarle al fanatismo religioso.

En fin, que a nosotros los humanos, eso de creer a ciegas se nos da la mar de fácil. Y pensar que el inteligente pero cursi de Maturana dice que los científicos son responsables y tienen una pasión por explicar y no sé cuantas cosas bonitas más.

Referencia: http://io9.com/5065285/the-next-witness-for-the-prosecution-could-be-your-brain

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