Sustentabilidad sustentable

ecologia1En estos días todo es sustentable, todo es ecológico y todo mundo está adoptando con mucha facilidad la nueva moda. El último número del “The Architecture Journal” de Microsoft habla precisamente de los sistemas ecológicos y de una arquitectura de software sustentable, sea lo que sea que eso quiere decir.

Pero no sólo los desarrolladores de software andan de ecofans, ahora también los diseñadores gráficos le juegan al mono y se ponen la bandera del diseño sustentable.

La pregunta obvia no es necesario ni escribirla, lo que me ocupa es el asunto de esta nueva moda y de la formación de las mismas. Hace unos meses, todo mundo era 2.0 y “semántico“, no importaba si se entendía o no de qué se estaba hablando. Ahora todo será sustentable y ecológico o responsable con el ambiente.

Lo importante no es si las personas saben o no qué es lo que están diciendo, sino lo fácil que nos alineamos a discursos y en discurso a modas fáciles. Y es que una cosa es el marketing o más bien el faroleo frente al cliente, en el que sí, todos andamos diciendo que hacemos “sistemas integrales“, “adaptativos“, “inteligentes” y ahora “semánticos” y “sustentables” y otra creernos toda esa palabrería vacía.

A estas palabritas de moda se les llama comúnmente “memes” por culpa de un carismático pero poco serio divulgador científico llamado Dawkins. Yo preferiré llamarles “tendencia” porque le tengo manía a todo lo que me suena a “genes egoístas“.

Las modas van y vienen, con una facilidad extraordinaria si se les ve a toro pasado, pero no es nada sencillo el asunto. No cualquiera puede crear una moda, incluso quienes las han creado, no siempre consiguen tener suerte en la segunda vuelta. Hablando de tendencias, el mismo Dawkins tuvo la suerte de crear una moda, de pronto todo era egoísmo, se hablaba incluso del egoísmo bien entendido y del egoísmo empresarial como una práctica de negocios buena onda. Como dice mi amigo Marcelino, eso del egoísmo altruista y demás perogrulladas es torcer mucho el rizo.

La explicación no parece nada trivial, de hecho, creo que las mejores aproximaciones al fenómeno son un recuento de elucubraciones más o menos serias, pero no existe una sola idea unificadora que nos enseñe cómo hay que hacer para pasar a la posteridad por inventar tal o cual cosa.

Lo más interesante del fenómeno es como algunos de nosotros, bien intencionados pero borregos al fin y al cabo, tratamos de encontrarle el modo a las tendencias y adecuarles lo mejor que podemos nuestras propias ideas y conceptos. Para no ir muy lejos, piense usted en mí, que ando viendo con cara de 2.0 todo lo que se me atraviesa, le busco el lado semántico hasta a la mayonesa y creo en los modelos relacionales como los peregrinos de la Villa en la virgen morena.

Y es que al final, y aunque suene a cliché barato, somos lo que vemos y vemos lo que queremos. El mundo que observamos e interpretamos obedece a nuestras más profundas convicciones, aberrantes o sensatas, perversas o santiguadas. Cuando una moda nos acomoda, tratamos de encontrarle lugar en nuestro discurso, le damos un poco de vuelta, le ajustamos aquí y allá y la hacemos nuestra. A partir de ese momento y en lo que pasa la temporada, orgullosos la llevaremos de bandera.

Lo que en mi caso sucede es que con lo de sustentable nomás no me siento cómodo, siempre me ha parecido una palabra llena de moralina clorofílica. Y a mi la moralina me hace lo mismo que la lactosa, me da diarrea. Simplemente no me creo eso de la sustentabilidad, es como si me dijeran que los jesuitas son rete open mind, y pues, cómo se lo explico, que sean más tolerantes no los hace unos blasfemos positivistas.

Todo lo que me dicen que es sustentable suele contaminar más y de formas más sofisticadas que una fogata de neumáticos. Con lo de la ecología, sólo veo un doble discurso insostenible, pero no insustentable, como el del partido ecologista mexicano que se despacha de propaganda plástica y en papel mucho más que pizzas Dominos.

En cualquier caso, y viendo el espacio de las tendencias como un ecosistema conceptual, me queda claro que lo de la sustentabilidad es bastante sustentable. Todo un éxito evolutivo de las modas y palabrerías humanas. Y para que vea usted lo alineado que soy a las vanguardias, le informo que ninguna frase de este texto fue escrita en una hoja de papel, todo se escribió diréctamente en mi computadora, sin crear basura, pero gastando la electricidad que se despacha un microondas, ¡todo un texto autosustentable caray!

2 thoughts on “Sustentabilidad sustentable

  1. En todo tu discurso veo algo que “yo como activista ecológico” apoyo. Pero tú, tal como los demás que siguen esto que tu llamas moda, carecen de claridad sobre la realidad del concepto -aclaro que no tiene que ver con la semántica la capacidad para comprender lo que tú nombras como: tendencia-. La sustentabilidad tiene que ver con el bien común, con algo que va más allá. Es verdad que la mayoría de las personas han malinterpretado el real significado de lo que es la sustentabilidad. Pero creo que antes de emitir tan fuerte juicio al respecto, deberías estar más informado de lo que es, pues de lo contrario sólo sigues el ejemplo del resto de las personas mal informadas.

  2. Mi querido Benon, no entendí muy bien de qué va la cosa, o sea, no supe si defenderme o agradecerte. Por las dudas, te agradezco el comentario y respondo un poco de aquí y un poco de allá.

    Primero que nada, perdóneme usted si desconfío de la realidad de lo que sea, de conceptos o de significados. No creo que tenga sentido hablar de significados reales y mucho menos entiendo lo que la realidad de un concepto puede ser.

    Segundo, mi punto no era contra los activistas ecológicos, sino contra los creadores del llamado software sustentable, el diseño sustentable, los videojuegos sustentables, etc. O sea, los que se ponen a la moda.

    Tercero, del activismo ecológico suelo desconfiar, y con lo del “bien común” desconfío aún más. Digamos que eso de que algunas personas sepan lo que nos conviene a los demás, por bien intencionadas que sean, no siempre acaba bien.

    Cuarto, pues sí, a veces sí me gusta andar a la moda, a veces no logro evitarlo, o sea que soy humano.

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