Leyendo a Varela

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Conocer de Francisco Varela. Una excelente perspectiva histórica de las ciencias y tecnologías cognitivas del siglo XX. Varela toma posición en algo que el mismo llama la posición enactiva, tratando de conciliar en lo posible un constructivismo conexionista con un positivismo permisivo. El mundo no es, para Varela, una pura creación lingüística, sino una creación armónica con el mundo y la obligación biológica. Realidad y lenguaje, como el huevo y la gallina, van de la mano sin que podamos decir quien vino primero, evolucionando juntos.

Para Varela, la naturaleza adquiere sus formas y configuraciones en estrecha relación con las formas y configuraciones que desarrollamos acerca de nosotros mismos y del entendimiento de lo que llamamos “mente”.

Creo que la evolución de las ciencias cognitivas ha dado varios giros inesperados en estos 9 años desde que Varela nos dejó. En primer lugar, la inteligencia artificial y el auge de la imitación de capacidades cognitivas humanas por parte de las computadoras ha dejado de ser una directriz del desarrollo tecnológico y científico. Ahora es la vida, los procesos biológicos sistémicos los que han comenzado a ser simulados y emulados por las computadoras. La inteligencia artificial ha cedido el paso a los procesos evolutivos. Las técnicas modernas de computación genética o evolutiva han dejado claro la capacidad de resolución de problemas que tienen este tipo de procesos. No nos extraña ahora que la vida sea tan buena adaptándose a circunstancias tan complicadas, como muestra tenemos nuestros modestos sistemas lidiando con problemas mucho más simples y sin embargo, casi imposibles de resolver para nosotros. Son los procesos evolutivos simulados sobre poblaciones de programas los que ahora nos permiten obtener mejores sistemas de predicción financiera o climática.
 
Pero el surgimiento de las técnicas “evolutivas” en la computación no es lo único que ha cambiado radicalmente nuestra manera de entender la cibernética y tecnología cognitiva. De pronto, sin que nadie se diese cuenta bien a bien de cuándo y cómo, comenzó la aparición de una nueva forma de hacer computación: la computación social. Nuestros sistemas más poderosos de análisis de información compleja no se comparan con la capacidad de clasificación y reconocimiento de patrones de millares de personas. Una de las técnicas computacionales más modernas no busca emular las capacidades cognitivas de los seres humanos, sino utilizarlas directamente en dónde están, en las personas. Los clasificadores y generadores de relaciones no son las máquinas, sino las personas, las computadoras sólo hacen el papel de orquestadoras y organizadoras, el verdadero cálculo lo hacemos nosotros. Gracias a millares de procesadores humanos es que Amazon puede recomendar con tanta precisión libros y productos a sus clientes, gracias a millares de personas jugando en Google es que el buscador semántico de imágenes comienza a funcionar cada vez mejor.
 
En la época de Varela, los científicos se hubiesen lanzado a intentar crear un modelo del comportamiento del consumidor, o habrían intentado hacer una máquina que pudiese clasificar imágenes, ahora, hacemos que la gente clasifique y nos informe sobre sus hábitos de compra, ya no intentamos que las máquinas hagan lo que los humanos saben hacer mejor que nadie, hemos aprendido a usarnos en nuestras máquinas, a formar parte de ellas.

Las ciencias cognitivas y el desarrollo de software

Si nuestra forma de pensar define la descripción que damos de la naturaleza, mucho más influencia podemos esperar en nuestras formas de trabajar. En el ámbito del desarrollo de software y las metodologías relacionadas con esta actividad, podemos observar una evolución semejante a la observada por Varela en el mundo de las ciencias cognitivas.

Como el pensamiento humano volteó a revisar el símil darwiniano, el desarrollo de software comenzó con metodologías iterativas como RUP y Open UP que permitían una evolución activa del desarrollo de software.

Junto con los enfoques conexionistas en las ciencias cognitivas, vimos surgir metodologías con una tendencia a la agilidad y la autogestión. Dejamos de lado las formas centralizadas de control para comenzar a buscar una auto-organización de los equipos de desarrollo de software.

Así como surgió el constructivismo y el enfoque enactivo dentro de las ciencias cognitivas y la epistemología, en el mundo del software vimos surgir las metodologías ágiles: XP, Scrum y Crystal. Pero no sólo a nivel de metodologías hemos visto la influencia del pensamiento constructivista. Nuevos paradigmas computacionales como la programación genética, la computación social y la computación semántica o relacional (Web 2.0) tienen un referente teórico en el constructivismo y el conexionismo iniciado por Turing con sus estudios de morfogénesis, Von Neumann con su teoría de juegos y Bateson con sus modelos conativos.

Para una referencia mucho más extensa y cuidadosa a los trabajos de Maturana y Varela en el escenario de las metodologías de desarrollo, lo invito a leer el fascinante libro “Agile Software Development” de Alistair Cockburn.

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