Excel para sortear a los desarrolladores

Una de las experiencias más agradables en el trabajo de desarrollo de software es cuando nos enfrentamos a usuarios inteligentes que saben lo que quieren. Que lo tienen tan claro que incluso han creado una complicada aplicación en Excel. No hay como trabajar con un demo funcional.

Para la mayoría de los programadores, Excel es sólo una calculadora grandota, además de una desgracia para el gremio, por haber permitido que los usuarios lo utilicen como base de datos, procesador de texto, formador de pre prensa, plataforma multimedia y vaya usted a saber cuántas cosas más.

¿Qué es eso que ha permitido a los usuarios comunes y corrientes crear aplicaciones tan sofisticadas con una hoja de cálculo? No se suponía que ellos son unos verdaderos analfabetas computacionales, sin la más pichicata idea de lo que es un lenguaje de programación… Pues no, resulta que nuestros agnósticos usuarios son los programadores del lenguaje más utilizado en mundo: el ubicuo lenguaje de las fórmulas de Excel.

La respuesta pasa sin duda cerca de las ideas de Martin Fowler y su exploración de los DSL. Excel es un sistema que les permite a los dueños del domino hacer sus propias aplicaciones, les permite experimentar y sobre todo, les ahorra el tortuoso proceso de platicar con el equipo de expertos en Desarrollo de software.

Quizá los programadores son buenos programando, pero suelen ser muy malos tratando de adoptar la cultura de negocios de los usuarios. Los usuarios quizá no son los más dotados en habilidades computacionales, pero saben qué es lo que necesita la organización, cómo se hacen los negocios y qué es lo que necesitan obtener de la máquina.

El sueño de Fowler es tener un DSL (Domain Specific Language) o cualquier otra cosa que permita a los usuarios crear aplicaciones sin la interferencia de los programadores. Excel no es un DSL, pero ha permitido, desde sus orígenes, que los usuarios se independicen un poco del staff de desarrollo, y se está convirtiendo en una fuente de inspiración para los que intentan devolver el proceso de creación de aplicaciones a los expertos de negocios: los usuarios.

Personalmente no estoy tan seguro de que soluciones como Excel y los DSL sean la opción más viable en el mundo de los negocios. Para algunos usuarios sin duda son la mejor opción, pero no todos son expertos en hojas de cálculo. Otra manera de enfrentar el problema de la brecha cultural entre los negocios y las IT’s es la creación de equipos de desarrolladores entrenados, más que en lenguajes de programación, en adquirir contextos culturales (Erick Evans).

En cualquier caso, las dos alternativas parecen sustentarse en la creación de puentes y embajadores de un extremo al otro, ya sea personas de negocios creando aplicaciones y manejando algún lenguaje de programación (Excel o DSL’s) o desarrolladores hablando el lenguaje de negocios que le han enseñado los expertos de dominio y descubriendo junto con ellos la manera en la que se creará la aplicación.

Lo importante de estos enlaces entre los negocios y el software es que no se trata ni de metodologías ni de tecnologías de ningún tipo, sino de seres humanos. Son personas hablando con personas. Al final de todo, la solución está en la comunicación humana, en la eficiencia con la que podemos llegar a interpretarnos y malinterpretarnos unos a otros.

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