Los libros 2.0 parte I

El mundo de los libros había logrado, hasta hace unos pocos años, cierta estabilidad envidiable. Las cosas cambiaban, pero lo hacían muy poco, alguna mejora técnica en los equipos de impresión, mejores tintas, sistemas más baratos de encuadernación, pero en general, todo seguía igual, un libro era un libro.

Las tiendas de libros eran estanterías y mesas de libros apilados y amontonados, a veces bien ordenados, a veces sólo acumulados en tambaleantes torres. A este modelo se ajustaron el resto de las ofertas de bienes culturales: películas y música. Los medios cambiaban, pero el esquema era el mismo, los clientes compran un objeto y se lo llevan a casa en donde, de algún modo u otro, lograban extraer el “contenido” del objeto. Debemos reconocer que de todos, música, películas y libros, estos son los más elegantes, no requieren ningún artilugio extra para disfrutarlos, basta con saber leer.

Las películas y la música, sin embargo, pronto encontraron formas más eficientes de distribución. La radio y la televisión permitieron y permiten la creación de esquemas de negocio basados en la distribución (transmisión) masiva de bienes culturales mucho más rentables que la venta de DVD’s o CD’s. Pero los libros seguía muy cómodos en sus estanterías, era como si el mundo de la tecnología les fuese ajeno, ellos y sus hojas de papel y su tinta eran inmunes a la avalancha de telecomunicaciones.

Con la llegada de Internet las cosas siguieron casi iguales, pero ese “casi” es importante. A mediados de los 90’s una empresa se lanzó a la aventura de ofrecer libros por Internet y de ganarle el mercado a las librerías tradicionales. El público lector reaccionó como se esperaba: “las librerías son mejores, allí puedes ojear los libros” y el mismo público terminó por aceptar que en Amazon es más fácil encontrar libros interesantes que uno no conocía.

¿Cuáles fueron las cosas que permitieron a Amazon convertirse en el líder en ventas de libros? Muchas. Un motor de búsquedas muy eficiente (que utilizaría Google para comenzar su carrera), definiciones de procesos realistas y completas que redujeron costos, la ausencia de tiendas que les permitió ahorrar muchos gastos indirectos, y un servicio de recomendación de libros que sí funciona.

El servicio de recomendaciones de Amazon sustituyó eficazmente a los vendedores de las librerías, los reemplazó y los superó. El servicio de Amazon conoce más libros que los que un ser humano podría conocer en toda su vida, recuerda las compras y búsquedas de todos las personas a las que ayuda y no tiene prejuicios sobre los libros o los clientes porque no sabe leer y no tiene forma de observar físicamente a las personas.

Los servicios de Amazon, junto con otros, fueron los que inspiraron a Tim O’Reilly a acuñar el ahora famosísimo término de Web 2.0.

Con la llegada de Amazon, los libros siguieron siendo libros, pero entraron al mundo de la tecnología por la puerta grande, la puerta de los servicios. De pronto, el mundo editorial comenzó a mirar a Internet con interés y se les fue borrando el miedo a que Internet sustituyera a los libros, miedo que por cierto había resultado infundado cuando llegó la radio y después, cuando llegó la televisión.

Pero el camino que habían comenzado los libros no era el corto paseo de refundar el esquema de las librerías. Las letras aún tienen muchos bits para recorrer…

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