Los libros 2.0 parte III

Cuando Amazon comenzó en el mercado de los libros, nadie se imaginaba que una tiendita en línea pudiese competir y ganar a las grandes librerías como Barnes & Noble (perdone usted que no hable de la Gandhi o de otras librerías en México y otros países latinos. Déjeme decir en mi defensa que el punto que nos ocupa son los grandes mercados editoriales, y el mercado editorial más grande es el gringo; segundo, que las ventas de tiendas en línea en México y el resto de Latinoamérica son casi nulas. Nuestros países, querido lector, ni leen mucho ni compran mucho).

Al paso de algunos años, parece que todos damos por sentado el liderazgo de Amazon en el mercado de libros, hasta ahora. Resulta que otra empresa parece querer desbancar a Amazon haciendo algo que Amazon no sabe hacer: no vender.

Pensemos en dos clases de libros, los libros de consulta y los libros de “lectura”. O sea, los libros que no necesitamos leer completos, los que ocupamos de referencia, como manuales, libros técnicos y científicos; y los libros que leemos de pasta a pasta, como las novelas y los ensayos. Si usted es un aficionado a las librerías, sabrá de sobra que los primeros suelen ser más caros que los segundos, con el incongruente inconveniente de que los libros de consulta, sobre todo si son técnicos, pierden actualidad en cosa de meses.

Personalmente no me duele comprar la última novela de Umberto Eco por 30 dólares, pero no pienso pagar 70 dólares por un libro de referencia para programación en C# 4.0 que en cosa de un año será de la “versión anterior“. Júntele a la corta vida de los libros técnicos el hecho de que uno solo no basta, lo normal es tener dos o tres del mismo tema para complementar y que, si usted no vive en Estados Unidos, tiene que pagar, como yo, un envío de casi 20 dólares y esperar tres semanas para que llegue el objeto a sus manos. Con los libros electrónicos no mejoramos mucho, sólo el incómodo detallito del envío quedó resuelto, pero siguen siendo libros caros.

En el 2001, O’Reilly Media y Pearson Technology Group se asociaron para fundar Safari Books Online, un servicio de biblioteca en el que los usuarios pagan una renta para poder consultar y “pedir prestado” cualquier libro del catálogo. Safari no incluye sólo libros de O’Reilly, sino de varias editoriales que han visto salvadas sus ventas gracias a este servicio. Los libros que poca gente compra son libros que mucha gente consulta, poco a poco, el catálogo de Safari ha ido incluyendo más y más temas. No sólo libros de computación o tecnologías de la información se pueden revisar mediante este servicio, libros de otras disciplinas se agregan día con día al catálogo.

Gracias a las versiones móviles de Safari el servicio se ha popularizado aún más, compitiendo fuertemente en el mercado de los libros técnicos con Amazon, pero lo que terminó de inclinar la balanza fue, irónicamente, el Kindle de Amazon.

Ha de saber usted que, cuando el Kindle fue lanzado al mercado, sólo podía leer libros con protección de derechos, los famosos DRM que vienen con la música que se compra en iTunes o los libros que se compraban en Amazon. O’Reilly Media puso como condición a Amazon, para poder vender los libros de O’Reilly para el Kindle, que el aparato pudiese abrir libros sin protección de derechos, pues O’Reilly tiene como política que todos los libros que editan y distribuyen de manera electrónica puedan ser copiados sin ninguna restricción.

La última versión del Kindle abre libros sin protección (gracias a O’Reilly), puede leer PDF’s, libros MOBI y tiene conexión a Internet gratis en muchos países, con esto último, podemos entrar a Amazon a comprar más libros o podemos entrar a la versión móvil de Safari y no comprar los libros pero consultarlos tanto como lo necesitemos.

El nuevo esquema de O’Reilly junto con los dispositivos móviles como el Kindle han colocado al libro en un esquema de negocios completamente distinto al tradicional. Ahora los libros pueden ser servidos bajo demanda, sin necesidad de pagarlos individualmente. Ya no son cosas, y obviamente, no tendríamos que pagar por objetos que ya no existen, sino por el servicio de distribución de contenido.

Ahora que los libros han llegado a la Web 2.0 por completo, han abandonado casi todo lo que antes reconocíamos en ellos. Ahora sí, los libros ya no son como los libros.

Esperemos que con este cambio lleguen otros más, incluidos nuevas formas de entender el diseño editorial, formas que contemplen que los libros serán visualizados en dispositivos de muy distintas formas, algunos en color, otros en blanco y negro, donde los usuarios podrán cambiar el tamaño de la letra y las pantallas son de distintas formas y tamaños.

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